Trayectoria
El oficio
El sombrerero comenzaba a formarse en la niñez, ya fuera trenzando paja o haciendo flores, y continuaba en la fábrica o en talleres. Era un trabajo duro que exigía unos siete años trabajando como aprendiz. Ahora este tiempo puede reducirse gracias a las máquinas y nuevos materiales, pero la práctica del día a día es imprescindible, tanto a nivel de costura, como de sensibilidad de colores, texturas…Colocar una flor, una pluma en la cabeza de una señora lo puede hacer cualquiera, pero si quieres que el adorno se mantenga, sea armonioso, y perdure en el tiempo, tiene que haber una técnica detrás que lo soporte: el oficio.
De coleccionista a sombrerera
Blanca del Piñal comienza su trayectoria como artesana de la costura en la mercería de su abuelo, colaborando en la reparación de antiguas piezas de sombrerería. Se inicia ahí una labor de coleccionista de artículos relacionados con el adorno de la cabeza y de experimentación. Tras finalizar sus estudios universitarios, colabora como aprendiza en el taller de la sombrerera Charo Iglesias en Madrid, adquiriendo práctica en la construcción de piezas de diversos materiales. A la vez, desarrolla una labor de investigación sobre la sombrerería en España, rescatando piezas, libros, herramientas…y entrevistando y documentando a las sombrereras de toda la vida. Es secretaria de la Asociación de Sombrereros. Interviene en la redacción del catálogo de la exposición celebrada a propósito del IV Centenario “El Quijote en sus Trajes”. A nivel artístico continúa su formación en el Instituto Superior de Arte, donde ha sido Profesora colaboradora del curso “Sector del Lujo y Marcas de Moda”.
Ir a entrevista SpendInagosto 2008
Ir a entrevista El Diario Montañés, 2 de junio de 2006
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